¿Cómo cambiar desde la autocompasión?
El camino más valiente guiado por la bondad
Durante muchos años, como muchas personas a las que acompaño, había creído que la única manera de cambiar era a través de la dureza, la exigencia, el “tengo que” y la crítica constante. Lo hacía de manera inconsciente, sin darme cuenta. Reconozco que esto me dejaba exhausta. “Si no me presiono, no cambiaré”, “si no soy dura conmigo, me estanco”, “tengo que conseguirlo o no seré lo suficientemente buena”. Estas frases me las decía de manera impersonal, como si mi mente operara de forma automática.
Pero descubrí una forma más amable de motivarme. Sí existe. Es una forma más efectiva y profundamente humana de motivación personal.
La autocrítica suele aparecer con la intención de protegernos. Nos dice que, si somos duros con nosotros mismos, evitaremos cometer errores, no decepcionar a otros o que no nos rechacen quienes nos importan. Pero esta voz crítica, aunque con buena intención, suele provocar miedo al fracaso, una baja autoestima y nos lleva a la parálisis emocional. En cambio, la autocompasión nos otorga una alternativa muy poderosa: motivarnos desde la necesidad o anhelo genuino de bienestar, no desde el castigo
La Doctora Kristin Neff, pionera en la investigación sobre esta cualidad, ha demostrado que las personas que la practican no solo mantienen altos estándares personales, sino que además son más resilientes ante el fracaso y son más persistentes en sus esfuerzos (Breines & Chen, 2012; Neff, 2003b). Estas personas no se rinden tras un tropiezo, se levantan con ternura y determinación.
Y yo, así, lo pude experimentar cuando empecé a desarrollar una mirada amable hacia mis propias dificultades. Uno de los descubrimientos con los que me ha asombrado esta vida, el programa Mindful Self-Compasión, MSC.
Este enfoque no es indulgencia ni debilidad. Es una fuerza valiente que nos ofrece la posibilidad de reconocer nuestras experiencias dolorosas sin juzgarnos, y actuar con coraje para cuidarnos. Como dice Neff (2021), “la autocompasión fiera” nos protege, nos motiva y nos impulsa a cambiar desde el amor, no desde el miedo.
Imagina poder hablarte de forma genuina y sentida como lo harías con un ser querido: “Te amo y no quiero que sufras. Estoy aquí para apoyarte”. Esta voz interior afectuosa no solo calma, sino que también moviliza. Nos recuerda que merecemos cuidarnos, mejorar, crecer, no porque seamos inadecuados, sino porque somos seres valiosos.
Motivarnos desde el cuidado consciente es elegir la buena voluntad sobre la tan valorada por esta cultura, y creo, de forma equivocada, fuerza de voluntad.
Motivarnos desde una actitud bondadosa hacia nosotros mismos es caminar hacia la transformación con una mano en el corazón y otra en la acción.