Autocuidado y equilibrio emocional
¿Cómo salir de la negatividad?
Sin darme cuenta, mi mente adquirió a lo largo de los años un tufo a pesimismo que vestía con la palabra realismo. Me decía “No se me dan bien las parejas, así que es difícil que tenga pareja estable. Me baso en mis experiencias, no soy pesimista, soy realista”. Este es un ejemplo.
Esta manera de pensar, ver y vivir la vida me causaba mucho sufrimiento porque lo cierto es que mi mente se había vuelto rígida y lineal cuando la realidad no es ni mucho menos así.
Cuando la mente se vuelve rígida, se vuelve negativa, limitada y no nos permite ver más allá. No nos damos el permiso de vivir nuevas experiencias, probablemente por miedo a sentir el dolor vivido en experiencias pasadas.
Esa sería una posible explicación de por qué la mente adquiere este hábito. En terapia y con la práctica de meditación en largos retiros he podido profundizar en la causa de ese pensamiento.
Hacer ese trabajo es interesante y puede ayudar a comprender el origen, pero para un cambio de mentalidad necesitamos herramientas que nos ayuden a modificarla en el momento presente, mientas vivimos cada momento o situación.
La práctica de Mindfulness trata de ver la realidad TAL CUAL ES y podemos verla de esta manera al prestar atención con intención, al momento presente y sin juzgar.
- Prestar atención con intención para que no se disperse o se enfoque en lo que no hay.
- Prestar atención al momento presente porque es allí donde la vida sucede. Puedes prestar atención a tus sensaciones corporales, a los sonidos, a los olores, a cómo te sientes.
- Y, finalmente, prestar atención sin juzgar, sin pensar en si te gusta o te disgusta lo que estás haciendo, en si lo estás haciendo bien o mal… simplemente, trata de hacerlo y observa qué ocurre después.
Si prestamos atención a la realidad de esta manera, sin juzgar y en el momento presente, podemos darnos cuenta de que la realidad cambia constantemente, aunque sea de manera sutil y, por tanto, podemos llegar a la conclusión de que no hay garantía de que el momento siguiente vaya a ser igual que el anterior, a menos que yo me empeñe en verlo así. Te invito a que lo compruebes por ti mism@.
En la práctica sería algo así: Voy por la calle y veo una pareja y me viene el pensamiento “No tengo pareja y no conseguiré pareja”.
En ese momento, me doy cuenta de este pensamiento. Paro y hago unas respiraciones para que el pensamiento no coja fuerza y empiezo a observar a mi alrededor.
Si estoy con alguien cercano, me digo, “Ahora estoy acompañada de mi amiga María y me hace sentir querida o a gusto o acompañada”.
O me enfoco en lo que estoy experimentando “Ahora siento el aire en mi cara y es agradable”.
Esta es la realidad presente. Una realidad que en este momento es agradable, desagradable o neutra, AHORA ES ASÍ.
Ahora cuando me viene “ese pensamiento” lo confronto con la realidad “Estoy aquí, estoy viva, soy afortunada”. Lograr este bienestar mental es posible con la práctica.
Esther Verona